miércoles, 5 de octubre de 2011

LOS JUEVES UN RELATO: IDOLOS







Los días de limpieza general, son casi como los días de mudanza: logramos rescatar cual esforzados paleontólogos, la prehistoria de nuestra historia personal, y allí comienzan a resurgir papeles, recortes, fotografías, y todos los etcéteras que el alma generosa y noble de un juntador de recuerdos casi al borde del mal del pobre Diógenes, puede ser capaz. Y tildo de pobre a Don Diógenes, porque según tengo entendido -y tengo entendido poco- lo que lo hizo famoso fue su abandono de los bienes materiales, el despojo de todo lo superfluo, justamente todo lo contrario con que se adjetiva ese mal al cual muchos podemos estar condenados: a no desprendernos de ningún objeto sin valor de cambio, porque sólo está dotado y calificado por su valor afectivo (bueno al fin de cuentas, nos parecemos al buen Dióegenes en su verdadero origen....).

Estaba yo en un día de esos, en que se decide uno a madurar y elegir a un digno beneficiario para ese saco que permanece en nuestro placar sin uso desde hace diez años, o un felíz destinatario de la colección de marcadores de libros, sin encontrar quien califique para esa cuerda cortada -creo que la cuarta- de la primera guitarra Norton que obtuve de regalo de mi casi novio casi músico que fue el amor de mi vida desde enero hasta febrero del año.... bueno, no pretenderán que me ponga en evidencia ¿verdad?

En ese “revoltijo de carne con madera”, al decir del genial Silvio Rodríguez, me encontraba yo, cuando de repente dentro de una caja aparece "él": mezcla rara de álbum de figuritas con revista de la época, poblado de fotos de Palito Ortega, mi dios, mi ídolo, el sueño de mi vida, el hombre tan inalcanzable como lo era para él un DO agudo y afinado.

Y ahí lo vi: un recorte de blanco papel con un autógrafo, dedicatoria incluida, del hombre de redoblante de los Red Caps.

Cuando mi hijos vieron, mis casi tres mil fotos acumuladas, que incluían la de su novia de los primeros tiempos y la esposa de toda su vida, no podían creer, quién había sido su madre. Hubiese sido mejor decirles que era un ex convicta, a que comprobaran con total pesar que su madre había admirado e idolatrado a ese ser más de hueso que de carne.

De todos modos luché en forma digna y contundente por seguir atesorando ese álbum, prueba de una vida juvenil, tierna, ingenua, inocente y absolutamente carente de sentido musical.

Luego de esa lucha sin cuartel entre mis hijos y yo, me quedé a solas contemplado el autógrafo y recordando, cómo la única vez que nos pudimos haber visto Palito y yo, nuestras vidas se cruzaron en el peor de los sentidos: yo estaba en Buenos Aires y "Él" en Colonia, rodeado de fans, aplaudido y codiciado como ninguno, escoltado por una masa contundente de desequilibradas quinceañeras que luchaban por el lugar más próximo, arrancar un botón de su camisa, o tocarle el pelo. Por en esos tiempos no era de uso entre jóvenes recatadas, arrojar a sus admirados cantantes, prendas más comprometidas.

En ese mar, imposible de atravesar, aun no me explico cómo, mi padre, se hizo paso con coraje y llegó hasta "Él". Mi padre, un hombre que lejos estaba de gustar de cantantes populares, un hombre grande, serio y tradicional.

Fue así que en ese campo de batalla, mi padre obtuvo la joya deseada, el trofeo máximo: un autógrafo dedicado especialmente a mi.

Al regresar de mi viaje, recibí la reliquia de mis amores, y disfruté de esa dedicatoria con la euforia propia de las circunstancias. 


Fue mucho después que comprendí y valoré la actitud de mi viejo.


Fue mucho después que mi viejo pasó a ser mi verdadero ídolo, por ello y claro, por muchas cosas más...




mi joya: mi autógrafo


Más relatos idolatrados en el Balcon de Casss: 

http://elbalcondecas.blogspot.com/





16 comentarios:

Verónica Marsá dijo...

Las inocentes figuras de nuestros sueños, ellas que no se enteran del tiempo que les dedicamos, de las veces que les pensamos, que les imaginamos... historias inventadas, deseos, suspiros y sonrisas.

Mis ídolos: dos, los que cito en tu otro blog.

Un besito a mi amiga, la que tiene mogollón de blogs, escribe divino y tiene una sensible piel.

Gastón D. Avale dijo...

jajajaj... me toca de cerca... lo de diógenes (porque hay un sindrome de diogenes)... y bueno, tambien por palito. Mi viejo tambien era fan de "ÉL"...jajaja... y sin dudas tu viejo es el ídolo de este relato! me encanto! está repleto de recuerdos hermosos! te mando un beso!

Sindel dijo...

Me encantó este relato, cuantos recuerdos me trajo!!!
Es increíble las cosas que hacíamos para obtener aunque sea una pequeña muestra de que nuestro ídolo había pasado cerca nuestro.
Me gustó mucho lo que escribiste al final sobre tu papá, un relato plagado de emociones diferentes.
Te felicito!!!

Natàlia Tàrraco dijo...

Mogollón de blogs, como dice Vero, desde balcones a palabras que andan a su paso...admirable que no idolotrable,jeje.

Tengo un autógrafo de Raúl, siii, el del Madrid, me lo firmó en Roma, Piazza Navona, entonces era un crío de 20 añitos justos pero ya un ídolo, le acompañaba su chica, estampó su firma con dedicación a Roger y Ona, le dije que mi hijo es del Barça pero lo admira, y sonrió el ídolo como un niño dándolo por comprensible, luego a petición les hicimos una foto con su cámara, y nos dieron besitos incluso a Ferran, ese chico hoy hombre jamás me ha aparecido un ídolo. Tal vez existen ídolos que no quieren serlo. ¿Se habla descolorido el autógrafo? Le preguntaré a mi hijo que lo guarda como oro en paño.

En tu relato veo al ídolo auténtico, tu padre.
Más besitos.

Carmen Andújar dijo...

¿Así que tú eras una de esas forofas fans que gritan al unísono cuando ven a su ídolo? Buaeno, bromas a parte, todos hemos tenido nuestros cantantes ídolos, y hemos querido tener un autógrafo de él. Es una época de nuestra vida, y por supuesto no hemos de renunciar a ella. Y me parece muy bien que guardes las fotos, es un recuerdo imborrable.
Un abrazo

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Cuánto amor el de tu padre por tí. En este relato el ídolo eres tú. Tu padre debió pasar un mal rato pero lo hizo por su idolatrada hija.

Rossina dijo...

Mire Palita Tortega, imaginaba que la idolatrada de hoy salía por partida doble.
Celebro que su padre se haya inmolado por ud. Bien por él.
Me ahorro los comentarios ya que no podemos señalar con el índice cuando el pulgar se nos viene sobre nosotros mismos, confieso tener firmita del Sergis, del Ale Lerner y alguna del Maicol.
Creo que tenía más que ver con el apego, y con el lacrado de un momento determinado que con una cuestión de idolatría.
De estos tres seres sólo admiro algo de lo que han hecho como artistas, pero poco del resto...
Hoy solo quiero una de Don Abelardo. Esa es mi próxima meta.
Moriría por haber logrado las de los marios montevideanos, Cass...

Sparrow dijo...

Estimada Casssss:

No la conozco en demasía a usted, pero debo confesarle que me identifico muy bien con sus hijos... me resulta muy familiar la situación por usted descrita.
Por otro lado, por lo que usted dice, su señor padre parece haber sido un gran señor... por lo que día a día me resulta más claro quién es usted... bastante fácil de deducir esto, recordando los hijos que tiene (no pude dejar de leer demasiadas veces los dos textos que subió de ellos... en especial el segundo) y al señor padre que menciona...
¿Qué más puedo decirle? Quizá algo que ni le interese... usted sabe que yo no comparto la visión típica del mundo, así que quizá no debería escucharme... pero sus textos a mi entender no dejan de superarse.
Como demostración de esta opinión le cuento que esta es la primera vez que escribo algo de forma pública, desde la última vez que subí un texto a mi blog allá por Agosto.

Un afectuoso saludo,

Halcón

Any dijo...

Que buena histoooooriaaaaaa!!! la mejor que he leído este jueves!
Queremos saber del novio músico! (que escondido se lo tenía eh?)

Un muchacho como yo ... jajaja, no voy a emitir juicios sobre gustos musicales porque no soy quien. Y además Palito fué ídolo de multitudes, hasta yo he tarareado sus canciones ... si, no me mire con esa cara. No es que le voy a ir a un recital, nononono, pero que me sé las canciones y he visto las películas, eso es seguro (mire lo que me hace confesar jajajaja)
Aqui el ídolo es su viejo, un capo, un maestro, como todos los padres que harían cualquier cosa con tal de ver contenta a la nena. Incluso pedirle un autógrafo al Palo, que momento! Chapeau para su Sr. Padre.
Me encantó esta historia de ídolos!

Un beso orteguístico

PD: Ehhhhhhhh!!!!!!! (disculpe, esa onomatopeya es para el amigo Hawk, que hace mucho que no veía.)

Ceci dijo...

Me encantó la anecdota Cass! ¡Como se habrá sentido tu viejo en medio de todas esa horda de mujeres! Que genio!, indudablemente el héroe de este relato, y no se si felicitarte por tu constancia en atesorar cosasa "viejas" (estabamos dejando en claro que eso no es una virtud no?) yo en cambio en cada mudanza he ido dejando cosas atras, soy mas desapegada a las cosas, más como el verdadero Diogenes vio!
Te mando un beso

Pepe dijo...

Cass, tuvo que ser el tiempo el que te hiciera poner a cada uno en su correspondiente altar. Al Sr. Palito como un difuso recuerdo de una época adolescente ya pasada en un pedestal de arenisca ya deshecha y a tu Sr. padre, en el más destacado pedestal de tus afectos y de tu admiración. Barro para uno y amante corazón para otro.
Un abrazo.

gustavo dijo...

aquí añado más palabras..digamos que cass se ha hecho de carne y hueso y que ha abandonado su eterno amor, ese al que canta casi siempre..no es que sea malo eso, pues es para mí una envidia perpetua...pero cuando cas sale de ese amor y se dedica a escribir d elo mndano...joderseee, que lo hace..bueno, mira, cass, no pienso cortarme a estas alturas..lo hace d eputa madre..y es que este relato vivencial a lo que parece, y aunque no lo fuera, se aleja de tus características como escritora..y sabes una cosa, cass, cullons, la meastría sigue presente...enhorabuena, cass.
medio beso.

Manuel dijo...

Mientras iba leyendo tu texto iba recordando momentos parecidos, todos tenemos de esos cachivaches, al final me vino la sensacion de que el verdadero idolo era ese hombre serio y responsable que hizo lo imposible para satisfacer a la que seguramente tambien era su idolo, su hija.
Un beso

Juan Carlos dijo...

Que bonita historia, mira que no poder haberle visto en Colonia, que mala pata.
Me encantan estas anécdotas con cariño familiar.
Y me has recordado que tengo que ordenar mi estudio, hace mucho que no veo una ranita de plomo que conservo desde la más tierna infancia.
Besos, amiga.

Neogeminis dijo...

Maravillosa anécdota! jejeje...por aquellos años -intuyo que deben ser más o menos los mismos- mi"idolo" era Sandro! jejejeje...no llegué a tener una colección voluminosa como la que contás, pero mi devoción hacia él se manifestaba en acumular fotos, discos y ver todas sus películas. Jamás lo llegué a ver pesonalmente. Nunca fui a verlo a un teatro y mi constancia e interés de fan se fue diluyendo con el tiempo. Me queda el recuerdo grato de rememorar a través del eco de sus temas, aquella adolescente que se emocionaba escuchándolo! Por ese gesto que contás, tu viejo, bien merece haber ocupado luego el trono de ser tu ídolo!

Abrazotes.

maria jose moreno dijo...

Me encanta esto d elos jueves. Compartir cosas tan intimas, saborear los recuerdos de otros, que siempre se asemejam a los tuyos. Es magnifico. Ese autografo tu preciada vivencia.
Besos